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Actualidad Argentina — Información y análisis nacional

El Gobierno apuesta al Bonar 29 para reforzar reservas y ordenar el frente cambiario

El Ministerio de Economía decidió avanzar con una nueva emisión del Bonar 29, un título en dólares pensado para cubrir parte de los vencimientos de deuda previstos para comienzos de 2026 y, al mismo tiempo, fortalecer el nivel de reservas del Banco Central. La operación forma parte de la estrategia oficial para reducir la presión sobre el mercado cambiario en un contexto de alta demanda de divisas y expectativas cruzadas sobre la evolución del tipo de cambio.

Según detallan en el equipo económico, el objetivo es captar fondos suficientes para enfrentar pagos concentrados en los próximos meses sin recurrir de manera directa a las reservas internacionales. De esta forma, el Gobierno busca mostrar capacidad de refinanciar sus compromisos en moneda extranjera y enviar una señal de previsibilidad a los inversores, tanto locales como externos, que siguen de cerca el desempeño de los bonos argentinos.

El Bonar 29 se emitirá bajo legislación local y ofrecerá un rendimiento alineado con el riesgo que todavía asignan los mercados al país. El diseño del instrumento contempla un plazo que permita despejar el perfil de vencimientos de corto plazo, junto con un cupón que resulte atractivo para los tenedores institucionales, sin desatender el impacto que el pago de intereses tendrá sobre las cuentas públicas en los próximos años.

En el Palacio de Hacienda señalan que la operación se apoya en un mejor clima financiero respecto de meses anteriores, con una caída gradual del riesgo país y un mayor apetito por activos argentinos. La expectativa oficial es que una parte de la demanda provenga de fondos que ya tienen bonos soberanos en cartera y que podrían canjear títulos con vencimientos más cercanos por el nuevo papel, extendiendo plazos y acomodando su perfil de riesgo.

El Gobierno también confía en que la colocación contribuya a ordenar el frente cambiario. Si la emisión logra captar el monto esperado, una porción de los dólares que ingresen quedará reflejada en el balance del Banco Central, mejorando la posición de reservas netas. Ese refuerzo, según la lectura oficial, permitirá enfrentar con más margen eventuales episodios de volatilidad en los mercados cambiarios durante la primera parte de 2026.

Analistas del sector privado, sin embargo, advierten que el regreso al mercado de deuda no significa por sí solo una solución estructural. Señalan que la sostenibilidad de la estrategia dependerá de la capacidad del Gobierno para consolidar el orden fiscal, mantener una política monetaria consistente y sostener un esquema cambiario que ofrezca previsibilidad a la producción y al comercio exterior. De lo contrario, la mejora en el acceso al financiamiento podría resultar transitoria.

Otro aspecto clave será el comportamiento de la brecha entre los distintos tipos de cambio. Si la operación del Bonar 29 convence a los inversores y reduce la percepción de riesgo, la autoridad monetaria contará con más herramientas para moderar las tensiones sobre las cotizaciones financieras. En caso contrario, cualquier señal de desconfianza podría trasladarse rápidamente a los precios de los bonos y al mercado cambiario.

En paralelo, el Gobierno busca encuadrar la emisión dentro de un programa más amplio de recomposición del crédito público, que incluye el diálogo con bancos y fondos de inversión para explorar nuevas alternativas de financiamiento. La intención oficial es mostrar que el país puede volver a colocar deuda en condiciones gradualmente más favorables, sin renunciar a la idea de reducir la dependencia de los mercados internacionales en el mediano plazo.

Para los sectores productivos, el resultado de la colocación será un indicador relevante. Una operación exitosa podría contribuir a estabilizar las expectativas sobre el nivel del dólar y el costo del crédito, factores que inciden de manera directa en decisiones de inversión, producción y empleo. Por el contrario, un escenario de baja demanda por el nuevo bono podría reforzar la cautela de empresas y hogares, prolongando la incertidumbre sobre el rumbo de la economía.

En este contexto, la evolución del Bonar 29 en las próximas ruedas financieras será seguida de cerca por el mercado y por la propia conducción económica. La capacidad de la emisión para aliviar los vencimientos de deuda, recomponer reservas y moderar las tensiones cambiarias ayudará a definir si el Gobierno consolida su estrategia de regreso gradual a los mercados de capitales o si deberá recalibrar el plan para sostener la estabilidad financiera en 2026.

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