El Poder Ejecutivo nacional confirmó la puesta en marcha de un nuevo paquete de medidas fiscales y de administración de precios con el objetivo de consolidar la desaceleración de la inflación observada en los últimos registros oficiales. La iniciativa se enmarca en la estrategia macroeconómica que busca reducir la inercia inflacionaria sin frenar la actividad productiva, en un contexto de ajuste del gasto y normalización de variables monetarias.

De acuerdo con información difundida por autoridades económicas, las acciones combinan una actualización del esquema de impuestos internos, revisiones en los costos logísticos regulados y acuerdos sectoriales con cadenas de abastecimiento. El objetivo declarado es evitar remarcaciones preventivas y mejorar la previsibilidad en los precios de bienes de consumo masivo durante los próximos meses.

El paquete también incluye modificaciones en los anticipos de tributos para pequeñas y medianas empresas, con el fin de aliviar tensiones de liquidez en sectores que muestran recuperación gradual de ventas. Desde el área económica sostienen que la combinación de disciplina fiscal, menor emisión y normalización del comercio exterior permite avanzar en una etapa de estabilización más sólida.

En paralelo, el Gobierno informó que se mantendrán controles administrativos sobre tarifas reguladas y combustibles, con ajustes programados que buscarán acompañar la evolución de los costos sin trasladar picos abruptos a los consumidores. Este esquema apunta a evitar impactos concentrados que puedan distorsionar el índice general de precios.

Desde sectores industriales se valoró la previsibilidad en los insumos importados y la reducción progresiva de trabas operativas en el comercio exterior, lo que permitiría normalizar cadenas productivas que habían quedado afectadas por restricciones previas. También se destacó la simplificación de trámites para operaciones financieras vinculadas a importaciones esenciales.

El anuncio se produce en un contexto de seguimiento estrecho por parte de organismos técnicos del comportamiento de los precios mayoristas y minoristas. Registros oficiales muestran una desaceleración en rubros clave como alimentos, productos de limpieza y artículos de higiene, aunque persisten presiones en servicios y alquileres.

Especialistas en política económica señalan que el desafío central es sostener la tendencia descendente de la inflación sin generar un freno marcado en el consumo interno. En ese sentido, consideran que la coordinación entre política fiscal, monetaria y cambiaria resulta determinante para evitar rebrotes inflacionarios derivados de expectativas desancladas.

En el plano financiero, el Ministerio de Economía confirmó que continuará con el programa de ordenamiento del mercado de deuda en pesos, con licitaciones periódicas y canjes voluntarios orientados a extender plazos y reducir vencimientos concentrados. Esta estrategia busca minimizar riesgos de financiamiento y reforzar la estabilidad del sistema.

Las autoridades también ratificaron que se mantendrá el esquema de superávit primario como ancla central del programa económico. El cumplimiento de las metas fiscales es presentado como condición necesaria para sostener la credibilidad del proceso de estabilización y evitar presiones sobre el tipo de cambio.

En cuanto al impacto social, se anunció la continuidad de programas de asistencia focalizada para hogares vulnerables, con ajustes automáticos según evolución de precios y salarios mínimos. El objetivo es mitigar el efecto de la inflación residual en los sectores de menores ingresos mientras se consolida la recuperación del poder adquisitivo.

Desde el Gobierno remarcan que el proceso de desinflación es gradual y que aún persisten factores estructurales que requieren reformas de mediano plazo, como la modernización tributaria, la reducción de costos logísticos y el fortalecimiento de la competencia en mercados concentrados.

En los próximos días se espera la publicación de nuevas resoluciones complementarias que detallarán la implementación técnica de los acuerdos sectoriales y los mecanismos de monitoreo de precios. Las autoridades indicaron que habrá mesas de seguimiento con cámaras empresarias y representantes de la cadena comercial.

El paquete de medidas se integra así a una estrategia más amplia orientada a estabilizar la macroeconomía, recomponer el crédito y sentar bases para una recuperación sostenida de la inversión. El desempeño de los próximos indicadores de inflación y actividad será clave para evaluar la efectividad del nuevo esquema.